
El marido de esta votante de Trump de Nueva Jersey fue detenido por ICE: “Pensé que se centrarían en los criminales”.
Por Ande Richards, NJ.com
Abdellatif Hafraoui se sienta en una pequeña mesa de comedor en el apartamento de Bayonne que comparte con su esposa, Sandra, tomando su café de la mañana, un ritual que no ha cambiado durante sus 15 años de matrimonio.
Sin embargo, desde agosto, esa rutina se ha visto ensombrecida por meses de detención en ICE y el monitor de tobillo negro que ahora lleva atado alrededor de su pierna.

La pareja pagó una fianza de $15,000 para que fuera puesto en libertad justo antes del Día de Acción de Gracias. Abdellatif pasó 108 días detenido, del 11 de agosto al 26 de noviembre, después de que agentes del ICE lo arrestaran en el Aeropuerto Internacional Newark Liberty. Su pasaporte marroquí permanece bajo custodia del gobierno mientras se tramita su caso de inmigración.
“Me gustaría volver a trabajar, sentirme normal de nuevo”, dijo Abdellatif, de 60 años. “Recuperar mi vida sin todo este miedo e incertidumbre”.
Hasta finales de diciembre, 70,805 personas se encontraban detenidas por ICE en todo el país, según USAFacts, una organización sin fines de lucro que recopila datos gubernamentales. Diversos informes han revelado que solo un pequeño porcentaje de los detenidos tiene antecedentes penales.
Los abogados de inmigración dicen que muchos detenidos, como Abdellatif, tienen vínculos de larga data con Estados Unidos y están atrapados en órdenes de deportación de hace años provocadas por fechas judiciales perdidas o errores en el papeleo.
Abdellatif se encuentra entre los detenidos a pesar de no tener antecedentes penales.

Abdellatif Hafraoui relata su terrible experiencia bajo custodia de ICE en su casa de Bayonne, Nueva Jersey, el viernes 23 de enero de 2026. Ian Peters, Para NJ Advance Media

ICE viene por ‘Latif’
Los Hafraouis se dirigían a Fort Myers, Florida, para una escapada de dos semanas, su primera vez de vacaciones en años.
Nunca lograron pasar de la terminal.
Mientras se preparaban para abordar su vuelo matutino en Newark, tres hombres vestidos de civil y una mujer con un cordón con una placa se les acercaron. La mujer se identificó como agente de ICE. Momentos después, esposaron a Abdellatif.
Abdellatif se había vestido para el clima cálido: camiseta, pantalones cortos y sandalias.
Los agentes lo metieron en una camioneta sin identificación y se marcharon sin decirle a Sandra Hafraoui, de 53 años, a dónde iba.
“Lo miraron y dijeron que su estado era incierto”, dijo Sandra. “‘Vas con nosotros’. Después la mujer me señaló y me dijo: ‘No quieres armar un escándalo aquí'”.

La camioneta desapareció. Sandra se quedó parada en la terminal con su equipaje.
Un empleado del aeropuerto la vio desmoronarse en la zona casi vacía de recogida de equipajes y le trajo una botella de agua. Fue un pequeño detalle que no ha olvidado.
La pareja había planeado reunirse con Mónica Núñez, de 52 años, y su esposo, Richard Núñez, de 54, quienes habían llegado desde California. Mónica estaba en un vuelo de conexión cuando apagó el modo avión y vio los mensajes frenéticos de Sandra.
“Estaba muy alterada, diciendo que ICE se había llevado a Latif”, recordó Núñez. “Se me encogió el estómago. Miré a mi esposo y le dije: ‘Vamos a cambiar de ruta’. No hubo vacaciones”.
La mayoría de los gastos no eran reembolsables: vuelos, un alquiler en Airbnb, reservas de coche. Se perdieron miles de dólares.
“No fue solo el dinero”, afirmó Sandra. “Fue todo lo que invertimos”.
Mientras estaban en Nueva Jersey, los Núñez ayudaron a Sandra a reunir la documentación para un abogado y aceptaron actuar como copatrocinadores en el caso de Abdellatif.
“Para ser copatrocinador, hay que demostrar que no será una carga para la sociedad”, dijo Núñez. “Tuvimos que mostrar nuestros ingresos, nuestras cuentas bancarias, cualquier propiedad que poseyéramos, todo. Es mucha información personal. Pero completamos los trámites y presentamos la documentación porque no íbamos a dejar que enfrentara esto solo”.
Sandra fue la principal patrocinadora de Abdellatif.


Abdellatif Hafraoui y su esposa, Sandra, relatan su terrible experiencia bajo custodia de ICE en su hogar de Bayonne, Nueva Jersey, el viernes 23 de enero de 2026. Ian Peters, Para NJ Advance Media
La vida antes de la detención
Abdellatif llegó a Estados Unidos a los 22 años.
Lleva viviendo aquí más de 38 años, más tiempo del que vivió en Marruecos.
“Soy estadounidense. La verdad es que no sé nada de lo que pasa en Marruecos”.
Se sintió atraído por las imágenes de prosperidad que vio en las películas de Hollywood.
De niño, veía películas estadounidenses”, dijo. “Eso fue lo que me atrajo a venir aquí”.
Sandra recuerda que Abdellatif le contó sobre un episodio del icónico programa de televisión “Dallas”. En una escena, un personaje le dio una propina de $50 a un empleado de una gasolinera. Abdellatif le dijo que empezó a calcular cuánto era en moneda marroquí.
Años después, había construido una vida aquí.

Antes de su arresto, Abdellatif trabajó como conserje en un edificio residencial en el centro de Manhattan durante casi dos décadas. Anteriormente, había sido patrocinado por un empleador y contaba con permisos de trabajo válidos durante varios años. Tras casarse con Sandra en 2011, su autorización fue renovada mediante una petición conyugal mientras solicitaba la residencia permanente.
Hace más de una década, antes de casarse, Abdellatif contrató al abogado Earl Seth David para que le ayudara a obtener su tarjeta de residencia permanente. David no le notificó de una audiencia programada en el tribunal de inmigración. Al Abdellatif no comparecer, se emitió una orden de deportación en ausencia.
David fue posteriormente condenado en un tribunal federal por dirigir un plan de fraude migratorio y sentenciado a cinco años de prisión.
Sin saber que no se presentó a la corte, Abdellatif continuó renovando autorizaciones de trabajo y luego presentó un Formulario I-130 (Petición de Familiar Extranjero) después de casarse con Sandra.
Debido a que la orden de deportación anterior seguía activa, ICE posteriormente tomó medidas para hacerla cumplir.

Sandra y Abdellatif eran firmes partidarios del presidente Donald Trump. Incluso volaron a Las Vegas para asistir a un mitín de Trump en 2020. Sandra Hafraoui
“¡Pensar que éramos MAGA!”, exclamó Sandra. La pareja incluso asistió a un mitín de Trump en Las Vegas en 2020.
Sandra votó por el presidente Trump tres veces, creyendo que la aplicación de la ley se centraría en las personas con antecedentes penales, no en personas como su marido.
Cuando le preguntaron qué le diría ahora, hizo una pausa.
“Dijiste que ibas tras lo peor de lo peor, pero en lugar de eso arruinaste nuestra vida”, dijo.


Abdellatif Hafraoui relata su terrible experiencia bajo custodia de ICE en su casa de Bayonne, Nueva Jersey, el viernes 23 de enero de 2026. Ian Peters | Para NJ Advance Media
La experiencia de un detenido
Abdellatif fue llevado primero al centro de detención Delaney Hall en Newark, donde le tomaron las huellas dactilares, le tomaron una fotografía y le entregaron un uniforme azul.
Los días pasaron rápidamente.
La visita resultó difícil. Las instrucciones no eran claras, y voluntarios externos ayudaron a Sandra a guiarse en el proceso.
Durante una visita, Abdellatif se acercó para limpiarle las migas de la manga. Un guardia intervino, gritando obscenidades y amenazando con terminar la visita.
“No hubo compasión”, dijo Sandra. “Solo humillación constante”.

A Abdellatif Hafraoui le dijeron falsamente que su esposa le había comprado un billete de regreso a Marruecos. Al negarse a subir al avión, lo recluyeron en régimen de aislamiento durante 10 días. Sandra Hafraoui
Aproximadamente dos semanas y media después de su arresto, Abdellatif dijo que los oficiales lo presionaron para que abordara un vuelo comercial y renunciara a sus derechos.
“Me dijeron que si no subía al vuelo me castigarían”, afirmó.
Él se negó.
El castigo fue 10 días de aislamiento.
Después de eso, lo transfirieron fuera del estado, primero a Luisiana y luego a Arizona, traslados que Sandra tuvo dificultades para seguir.
En un vuelo chárter, dijo que los detenidos encadenados que se enfermaron tuvieron dificultades para llegar al baño.
“El olor llenó el avión”, dijo. “La gente vomitaba. No podíamos movernos”.
Semanas después, lo colocaron nuevamente en un vuelo chárter, esta vez programado para deportarlo a Marruecos, aunque su caso todavía estaba pendiente en Nueva Jersey.
Esa misma mañana, un juez de inmigración de Nueva Jersey anuló la orden de deportación anterior.
Abdellatif fue sacado del avión.

Contacto con el congreso
Los Hafraouis están representados por el representante estadounidense Rob Menéndez, un demócrata del Distrito 8.
“En este caso, trabajamos con ICE y USCIS para determinar su paradero”, dijo Menéndez. “Lo trasladaron varias veces, y creo que es una decisión intencionada de esta administración: dificultar el rastreo de personas para que los abogados tengan acceso a sus clientes”.
Después de una presión adicional por parte de la oficina de Menéndez, Abdellatif fue transferido de regreso a Nueva Jersey y luego liberado bajo fianza.

Abdellatif Hafraoui, quien pasó cuatro meses detenido por el ICE, lleva 15 años casado y 18 años en el mismo trabajo. Un juez lo describió como un posible riesgo de fuga tras su liberación, y ahora debe usar una tobillera con chequeos programados en su domicilio de Bayonne, Nueva Jersey, el viernes 23 de enero de 2026. Ian Peters, Para NJ Advance Media
Vivir en el limbo
Desde su liberación, Abdellatif ha tenido que presentarse a controles de ICE y vivir bajo vigilancia electrónica. No puede volver a trabajar.
Además de la fianza de $15,000, la pareja estima que ha gastado alrededor de $50,000 en honorarios legales hasta la fecha, agotando sus ahorros acumulados durante décadas. Han creado una cuenta de GoFundMe para ayudar a cubrir los gastos corrientes.
“Solo queremos que nos traten como personas con derechos”, dijo Sandra. “No como problemas que hay que gestionar”.

Todavía esperan poder tomar esas vacaciones en la playa algún día.
“La próxima vez que hagamos un viaje”, dijo, “no lo haremos por el aeropuerto”.
Esta traducción fue proporcionada por The Latino Spirit, en asociación con el Centro de Medios Cooperativos de la Universidad Estatal de Montclair, y cuenta con el apoyo financiero del Consorcio de Información Cívica de NJ. La historia fue escrita originalmente en inglés por NJ.com y se vuelve a publicar en virtud de un acuerdo especial para compartir contenido a través del Servicio de noticias de traducción al español de NJ News Commons

This translation was provided by The Latino Spirit, in association with the Center for Cooperative Media at Montclair State University and is financially supported by the NJ Civic Information Consortium. The story was originally written in English by NJ.com and is republished under a special content sharing agreement through the NJ News Commons’ Spanish Translation News Service.


